lunes, febrero 06, 2006

¿Qué es un Plan estratégico de una ciudad?

La aplicación de la planificación estratégica a las ciudades es una tendencia relativamente reciente y que ha experimentado un auge en la última etapa del siglo pasado. Anteriormente era un concepto que se aplicaba casi con exclusividad a las empresas, y en ellas tenía un objetivo muy claro: definir los objetivos a largo plazo de la empresa (normalmente variaciones sobre un mismo fin, la consecución de valor para los accionistas de la empresa) y las estrategias que posibiliten su consecución (p.ej. diversificación de productos, diferenciación por precio, expansión internacional, etc.). Los procesos de planificación estratégica empresarial han ido evolucionando y sofisticándose a lo largo de los últimos años de la mano de numerosos autores (los llamados "gurús") como Porter, Hamel, Prahalad y otros, y hoy en día su aplicación está extendida en todos los sectores de la economía.
Con algo de retraso respecto al ámbito empresarial, las propias administraciones públicas comienzan a apuntarse a la moda estratégica, y empiezan a elaborar sus propios planes, orientados a la consecución de objetivos de otro tipo, como la mejora del servicio al ciudadano, la optimización del gasto público, etc.
Es en este contexto donde se empiezan a plantear los primeros procesos de planificación estratégica para unidades que llamamos "Areas Base", en sus distintas formas y tamaños: Ciudades, regiones, países y entes supranacionales (p.ej. UE, NAFTA, etc.). Pero, ¿qué es realmente un plan estratégico?
Un plan estratégico es un proceso de reflexión por parte del conjunto de agentes que forman una ciudad mediante el cuál definen cuál es el futuro que desean para su ciudad, las bases sobre las que se sustentará ese futuro y las estrategias y proyectos concretos a ejecutar a lo largo del horizonte temporal para el que se ha definido.
De esta definición se desprende, en primer lugar, que un plan estratégico es un proceso, y no sólo un documento. Por supuesto que las conclusiones de ese proceso de reflexión acaban plasmadas físicamente en un documento que sirve de soporte y de guía para la ejecución del mismo, pero lo esencial del plan es el propio proceso a través del cual se alcanzan las conclusiones.
17Asimismo, de esta concepción errónea del plan como documento se deriva otra, que es la de pensar que el plan termina en el punto final de dicho documento, y este error es el que conduce a gran parte de los planes estratégicos a quedarse en meras ideas sin posterior aplicación práctica.
En segundo lugar, contrariamente a lo que muchos casos ocurre, un buen plan estratégico es aquel en el que los interesados (todos los agentes con intereses de algún tipo en la ciudad) participan en su elaboración. Este tipo de planes es muy superior a aquellos elaborados desde la óptica individual de una empresa de consultoría o un equipo municipal.